La Pintura Metafísica

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La pintura metafísica fue una corriente artística o estilo de pintura que surgió en Italia a principios del siglo XX. Fue vital para el surgimiento de otras corrientes como la nueva objetividad, el surrealismo y el surrealismo mágico. El desarrollador de este estilo fue Giorgio de Chirico con la ayuda de Carlo Carrá.

Este estilo de pintura apareció gracias a diversos acontecimientos que marcaron la historia. A continuación, haremos un recorrido por el origen de este estilo, sus características, obras y principales representantes.

¿Qué es la pintura metafísica?

La pintura metafísica fue un estilo de pintura de origen italiano. El objetivo de esta corriente artística fue mostrar de manera periódica una especie de atmósfera onírica situada en las plazas italianas, las cuales se encontraban desiertas. Estas se combinaban con eventuales aproximaciones de objetos, uniendo todo con la mente incierta, más allá del entorno físico, así que por eso su nombre, metafísica.

Pintura metafísica
«The Red Tower» de Giorgio de Chirico, 1913.

Los miembros de este movimiento intentaron indagar la vida interna del subconsciente combinándolos con elementos cotidianos que estaban emulados fuera de los marcos habituales. Todo permitió que se generara una clase de sueños pintados, los cuales eran altamente lúcidos, teniendo presente la naturalidad de los objetos y su arquitectura al ser representados en lugares precisos.              

Características de la pintura metafísica 

Las obras de la metafísica se reconocen de inmediato gracias a su compleja combinación de modos clásicos, figuras excelentemente delimitadas sin llegar al geometrismo y la sencillez. Para comprender mejor este movimiento veamos algunas de sus características.

Colores y formas sin líneas ni sombras

Por lo general, las pinturas de la metafísica se coordinan basándose en una imagen central y el resto se organiza alrededor. No existen líneas, sombras y mucha menos extravagancia. En cuanto a la perspectiva, esta es un tanto irónica y extraña, con una sensibilidad por las formas muy planas. En cuanto a los colores, son muy puros.  

Autenticidad 

En la pintura metafísica no existe ningún vestigio de abstracción o la prueba de otro tipo de materiales. Más bien, este buscó su estilo propio, en el cual la figuración era protagonista.

Maniquís para sustituir las figuras humanas

En estas pinturas el ser humano no tiene cercanía con la divinidad, la presencia de este en la tierra se ilustra en las obras como la de un simple muñeco, que además no pueden encontrar su camino fuera de la zona delineada. Las formas humanas transmiten tranquilidad, lo que produce una inquietud en el interlocutor.  

Origen de la pintura metafísica

La metafísica fue un estilo de pintura que debe su aparición a los artistas italianos Giorgio de Chirico y Carlo Carrà. Este movimiento inició en 1910. En el año 1917 Giorgio de Chirico instituyó de manera formal la escuela de la metafísica al lado de su hermano menor Alberto Savinio, con la ayuda de Filippo de Pisis y de Carlo Carrà.

Este estilo era opuesto al futurismo y al expresionismo, más bien, se inclinó por poseer un tipo de lenguaje subyacente y un tanto de simbolismo. Asimismo, tuvo una vida efímera, pues en el año 1920 se disolvió, aunque años más tarde tuvo una profunda influencia en la corriente artística del surrealismo.        

Contexto histórico de la pintura metafísica

Algunos de los acontecimientos históricos que coincidieron con este movimiento y que influyeron en el éxito de su corto desarrollo fueron los que a continuación vamos a mencionar:

La metafísica y la Primera Guerra Mundial 

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914, la vida del precursor de la metafísica dio un giro de 180 grados, por lo que fue llamado y obligado a participar en la batalla. Giorgio de Chirico fue declarado como no apto para ir a la guerra, así que gran parte del tiempo lo pasó en el hospital de Ferrara en donde conoció a los artistas Filippo de Pisis y Carlo Carrà, con los que fundaría la Escuela de la Metafísica.

A causa de la destrucción y el cambio que trajo esta confrontación, algunos miembros de movimientos como el cubismo murieron y otros los abandonaron para concentrarse en una configuración corte clásica. Uno de estos tantos artistas fue Giorgio de Chirico.    

El futurismo y la metafísica

Entre los años de 1914 y 1919 se dio la enorme crisis del futurismo, ligado al incremento de los movimientos imperialistas y nacionalistas. Estos estaban en ocasiones incitados por el control de las colonias. Asimismo, en Italia, el nacionalismo buscó las raíces de su ideología en la Roma imperial, la Italia renacentista y su esencia clásica.

Artistas de la pintura metafísica

Este movimiento no tuvo auge por mucho tiempo, pero dio grandes artistas que dejaron una huella imborrable en el legado cultural del arte. Algunos de estos fueron:

  • Giorgio de Chirico: fue el pionero de la pintura metafísica, sus primeras obras las realizó en el año 1910. Creador de la escuela de la pintura metafísica al lado de otros artistas del movimiento. Su obra más importante es «Las musas inquietantes» de 1916.
  • Carlo Carrà: fue uno de los representantes más significativos de la pintura metafísica, adoptó los ideales de Giorgio de Chirico y una de sus obras destacadas fue El ídolo hermafrodita del año 1917.
  • Alberto Savinio: pintor, poeta y novelista, hermano de Giorgio de Chirico, fue creador de pinturas metafísicas pobladas de arquitecturas y personajes con apariencia de animales (Zoomorfa). Entre sus obras está La anunciación de 1932.

Principales obras de arte de la pintura metafísica 

Las obras de la pintura metafísica han sido muy reconocidas a lo largo de los años. Algunas de estas son las siguientes:

  • Las Musas Inquietantes: esta pintura transmite la imagen de dos maniquíes que fueron abandonadas las cuales están con otros objetos con apariencia muy coloreada, estos se encuentran en la nostalgia de una plaza desolada, tal escena parece salir de una obra de teatro.    
  • El Ídolo Hermafrodita: es un maniquí desnudo que reposa sobre una caja particular en la que se hallan cuerpos geométricos. En lo que respecta a la gama cromática, esta es muy limitada solo con los colores Azul, Verde y Amarillo.   
  • La Anunciación: en esta se combinan los elementos propios del surrealismo con los elementos típicos de tradición pictórica italiana. En dicha pintura está plasmada una figura humana que representa al ángel de la Anunciación con la cabeza de un ave.

Autora: Gabriela Torres

Especialista en artes, literatura e historia cultural. Diplomado en Producción Audiovisual. Aficionada al teatro y a la literatura, con un grandísimo amor por el análisis y la interpretación de obras de arte. Más sobre Gabriela.

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