Libro El Principito

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El principito es una novela del autor francés Antoine de Saint-Exupéry. Es considerada una de las obras más importantes de la historia, siendo el libro no religioso más traducido de todos los tiempos. En abril del 2022 celebramos 79 años de su publicación, y a vísperas de otra década es seguro que seguirá siendo un símbolo indeleble de la literatura, un clásico imperdible.

Pero, ¿qué es lo que lo hace tan trascendente? Su lectura es fácil y conmovedora. Sus lecciones de vida y las situaciones en las que se encuentra el protagonista son capaces de conectar con cualquiera. Tiene dibujos y personajes humanos, animales, y vegetales, por lo que es considerada una lectura para todas las edades.

Resumen de El Principito

Érase una vez, un piloto sobrevolaba el desierto del Sahara cuando su avión sufrió una avería. Cayó en la arena, e intentaba repararlo cuando se encontró con el Principito, un niño del espacio exterior. El aviador se entretiene con la vida del Principito, proveniente de un pequeño asteroide con características peculiares.

Análisis y resumen del principito

Ambos se hacen amigos y este le cuenta sobre la relación con su flor, una hermosa rosa a quien quiere, pero con quien a veces se molesta. Esto hace que el Principito emprenda un viaje de muchas aventuras a través de varios planetas, en donde conoce a variopintos personajes y se embarca en una travesía de gran crecimiento personal. Se da cuenta de la inmensa valía de su rosa, a quien tanto extraña, y de la importancia y la responsabilidad en el amor y la amistad. Así, regresa a su hogar para estar con su amada.

Análisis de El Principito

El Principito es un niño con una rutina simple. En cierto modo, siente que su vida cobra sentido cuando una flor crece en su asteroide. Dedica sus días a cuidar de su hogar y de su rosa, de quien se enamora, y con quien pasa bellos momentos. Sin embargo, eventualmente esto aburre al Principito, aturdido por los teatrales comentarios de su flor. Inconforme, huye de su planeta y deja a su amada en búsqueda de otros mundos y vivencias, solo para darse cuenta de que su verdadera felicidad está en su hogar.

Durante el viaje conoce a varios adultos con absurdos caprichos y ambiciones, tan distraídos con banalidades que no se percatan de que sus acciones no satisfacen su corazón. De ellos, el Principito aprende lo que no quiere para su vida.

Igualmente, conoce a amigos eternos e invaluables, con quienes aprende y reflexiona sobre el amor y el bienestar. Lo más importante del mundo son los lazos con nuestros seres queridos, y los momentos que pasamos con ellos. Somos responsables de cuidar las relaciones que establecemos, y los sentimientos de nuestros amigos. Aunque es un placer apreciar la belleza, lo esencial siempre estará en nuestro interior.

Personajes

El Principito cuenta con personajes graciosos y entrañables. La historia es considerada una fábula porque varios de estos son animales u objetos que hablan y actúan como seres humanos, y porque a través de ellos exploramos valiosas enseñanzas morales.

El Principito

Personaje el principito

Es un niño joven e inocente, abierto de mente y con una gran curiosidad. Quiere mucho a su rosa, pero se halla confundido, por lo cual recorre la galaxia y se ve fascinado por las diferentes personalidades que encuentra. Contrasta un montón de sinsentidos y los compara con lo que siente valioso y verdadero, apreciando a quienes tiene en su vida y regresando a su asteroide para cuidar de su amada y disfrutar de su compañía. 

El piloto

El piloto es quien narra toda la historia, y es la persona que se encuentra con el Principito tras estar perdido en el desierto del Sahara. El piloto relata que de niño quería ser dibujante, pero los comentarios desafortunados de los adultos lo hicieron desistir de la idea. Es a través de él que comienza la narrativa de lo extraños que son los adultos. Ellos gustan de temas de conversación impersonales, necesitan muchas explicaciones, y por lo general no se molestan en buscar más allá de lo evidente.

La flor

Es una rosa que nació en el asteroide del Principito. Él la cuida desde el primer momento, a pesar de que su actitud creída y dramática a veces lo molestaba. La flor presumía de las espinas que la protegían, pero era más bien frágil. Su amado la acompañó y la protegió en una campana de cristal hasta que se cansó y se fue a conocer el universo.

Durante su viaje, el Principito se da cuenta de que hay muchas flores que lucen como su rosa, pero ninguna era tan especial y hermosa; pues su alma ya se la había dedicado a ella. Regresa a casa extrañándola mucho, ansioso por verla.

El zorro

Personaje el zorro

Habitante de la tierra, el zorro es un personaje querido y recordado, pues es de innegable importancia en la historia. Mientras que el Principito se fue cansado de la rutina en su hogar, el zorro aprecia y busca tener rituales. Suele huir de los cazadores, y también quiere establecer un ritual con su nuevo amigo el Principito.

«Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, yo desde las tres comenzaría a ser dichoso», le dice el zorro al Principito. Aquí podemos ver la bondad de los rituales, que nos permiten tener paz y alegría en el corazón.

El zorro también le enseña sobre lo especial y definitorio que es establecer una relación con un ser querido. Somos responsables de cuidar y nutrir ese vínculo con amabilidad y frecuencia, aunque no debemos confundirnos: Cualquiera puede ser bien parecido, pero el amor y la belleza están en quienes somos como personas y en los momentos que pasamos juntos.

La serpiente

En el momento en el que el Principito desciende a la tierra, lo primero que encuentra es a la serpiente. Esta le explica que están en África, en el desierto del Sahara. Ella envuelve el tobillo del Principito y le dice que de una sola mordida puede regresar a los hombres a la tierra de donde vinieron. Este, desconocedor de que la serpiente hablaba sobre la muerte, no desconfió de ella.

La serpiente habla de forma enigmática, y comenta que la debilidad del Principito le da lástima. Al final del libro, esta serpiente misteriosa muerde al niño con el objetivo de ayudarle a regresar a su planeta.

El rey

Es el único habitante del primer planeta en el que aterriza el Principito. El niño lo escucha con atención y lo observa con ingenuidad. El rey asegura, delirante y orgulloso, que gobierna en todo el universo. Su manera de lograrlo es simple: Solo da órdenes que sean fáciles de cumplir. Se considera benévolo y razonable, pero en el fondo teme no ser obedecido.

Su planeta también es muy pequeño, y a veces se siente solo. Como simpatiza con el Principito quiere ordenarle que se quede y sea su súbdito, pero pronto nota que el niño se irá de todos modos. Rápidamente y con desespero, el rey cambia de opinión y nombra al Principito embajador de su reino, de modo que siga obedeciéndole vaya a donde vaya.

El vanidoso

Este hombre se declaraba el «más bello, mejor vestido, más rico y el más inteligente del planeta». Como era evidente, el Principito le comentó que él era el único de su planeta, por lo cual no tenía con quién compararse. Y, de hecho, el vanidoso ya se había lamentado porque casi nadie pasaba por allí.

Aun así, el hombre le insistió al niño que le diera el gusto de admirarle. El Principito cedió por su naturaleza amable, pero en seguida exclamó que la admiración no sirve para nada. Luego de eso partió, y a pesar de haber obtenido lo que quería, el vanidoso se quedó nuevamente solo.

El borracho

Es un hombre penoso, a quien es fácil tenerle lástima. Toma incesantemente, lamentándose con alcohol y soledad a su alrededor. Bebe para olvidar la gran desgracia de su vida, que es el hecho de ser un borracho. El lector puede ver cómo sumergirse en el vicio y olvidarse de la realidad no deja ningún provecho.

El hombre de negocios

Es un pobre hombre que vive en la fantasía de ser rico. Ha pasado décadas en el mismo pequeño planeta, contando las estrellas sin querer ser interrumpido. No obtiene consuelo de la belleza de estas, sino un soso regocijo por declararse el millonario poseedor. De carácter malhumorado, la única valía que percibe sobre sí mismo es la de ser un hombre serio, que no se anda con tonterías ni con nada que no sea trabajo.

Representa la absurdez de vivir por el dinero, el trabajo, y los bienes materiales; aun más si ni siquiera podemos interactuar con el fruto de nuestro esfuerzo.

El farolero

Personaje el farolero

Este personaje habita un pequeño planeta en el que los días duran un minuto, y en donde hay un alto farol. El farolero se entrega a la tarea de estar atento a la llegada del día y la noche, pues cada minuto debe prender la luz cuando se oculta el sol, y apagarla cuando sale el mismo. Sin embargo, ha pasado tanto tiempo que su oficio le resulta agotador.

Invita a reflexionar sobre el trabajo duro. Más importante que trabajar duro es hacerlo inteligentemente, y no vale la pena si el esfuerzo no tiene sentido.

El geógrafo

El Principito se emociona cuando conoce al geógrafo. «¡Un oficio de verdad!» piensa. Le pareció tan interesante. Pronto, comienza a preguntarle sobre los océanos y las montañas de su planeta, pero el hombre no puede contestarle. Le explica al Principito que como geógrafo, él es demasiado importante para ser explorador, y nadie ha explorado su planeta aún. Él debe permanecer en su despacho, escribiendo y corroborando la información. Esto al Principito le apena, pues el planeta del geógrafo parece muy hermoso.

Este personaje representa a las personas que se pierden de alegrías y vivencias por negarse a ir más allá de lo conocido. Como geógrafo conocía muchos lugares en teoría, pero en la práctica no sabía lo que se sentía estar en ellos. Tenía aventuras y bellos paisajes a su alcance, pero no descendía de su estatus para molestarse en mirar a su alrededor.

Además, el geógrafo es quien le informa al Principito que su rosa es efímera, que no estará ahí para siempre. Esto enciende las alarmas en el niño, y por primera vez se arrepiente de haber dejado a su flor sola e indefensa. Aquí podemos ver que el Principito solía dar a su rosa por sentado. Antes de irse, el geógrafo le dice que la tierra tiene buena reputación, por lo que el niño se dirige a la tierra.

El guardagujas

Este señor tenía a su cargo el manejo de las agujas en los cambios de vía de los ferrocarriles, para que así cada tren marchara por la vía correspondiente. Parecía realizar su trabajo con considerable aburrimiento, y conversó con el Principito sobre los predecibles pasajeros. No sabe lo que buscan, lo seguro es que caminan con mucha prisa. En los vagones solo duermen o bostezan, y nadie está satisfecho con su vida. 

No obstante, tanto el guardagujas como el Principito aprecian a los niños de los vagones, ya que parecen saber lo que quieren, y admiran su entorno pegados a las ventanas. Nuevamente, la obra aprecia la gran curiosidad, espontaneidad, y entusiasmo de los niños por la vida.

El mercader

Este presto vendedor tiene un producto útil para los adultos: unas píldoras que aplacan la sed. Solo basta con tomar una cada siete días para no sentir necesidad alguna de beber, lo cual sirve para ahorrar cincuenta y tres minutos por semana y gastarlos en lo que se prefiera. «Si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, caminaría muy suavemente hacia una fuente», piensa sabiamente el Principito.

Por supuesto, ¿de qué valdría ahorrarse unos minutos y no apreciar los regalos simples de la vida? Ochenta años más tarde de que se escribieran estas palabras, la sociedad les exige a los adultos cada vez más tiempo; andar sin parar para poder hacerlo todo. La obra enfatiza lo irónico de todo esto, el perseguir tantas ambiciones que podemos no darnos tiempo para admirar nuestro presente, disfrutar lo que tenemos, o reflexionar sobre nuestra vida.

Los dibujos del Principito

Dentro del libro, hay dos dibujos especialmente memorables. Ambas ilustraciones representan la virtud de la imaginación. Ya que esta puede unirnos, sumar a nuestras vidas, y nos mantiene con la mente abierta a lo que existe más allá de las apariencias.

El elefante dentro de la boa

Dibujo elefante y boa el principito

Cuando era un niño, el piloto les mostró este dibujo a los adultos. Ellos no lo entendieron, lo cual hizo al piloto desistir de perseguir una carrera como pintor. Cada una de las veces, ellos solo vieron un sombrero. Sin embargo, al mostrarle el dibujo al Principito, este lo entendió de inmediato.

El cordero y la caja

dibujo el cordero y la caja el principito

El Principito le pidió a su amigo el piloto que le dibujara un cordero para llevárselo a casa. Tenía la idea de que podría comerse los arbustos de su planeta, arrancando así a los pequeños baobabs. El piloto hizo el dibujo varias veces, pero al Principito no le convencía. Entonces, impaciente, el piloto dibujó una caja y le dijo que dentro estaba su cordero. Al Principito le encantó, y luego le comentó que también le gustaba la caja, pues el animalito podría usarla como casa.

El planeta del Principito

El hogar del Principito era el asteroide B 612, y los “planetas” en donde conoció al rey, al vanidoso, al borracho, al hombre de negocios, al farolero, y al geógrafo eran distintos asteroides. A lo largo del libro fueron llamados “planetas” porque hasta el año 2006 los asteroides también se llamaban “planetas pequeños”. Gracias a su tamaño todos podían ser recorridos con rapidez, y el del Principito no era la excepción. Solo le bastaba mover su silla unos pasos para poder contemplar el crepúsculo, por lo que un día vio el atardecer cuarenta y tres veces. El Principito le contó al aviador:

—¿Sabes?… Cuando uno está verdaderamente triste, son agradables las puestas de sol…

—¿Estabas, pues, verdaderamente triste el día de las cuarenta y tres veces? —le preguntó su amigo.

Pero el principito no respondió.

El asteroide B 612 posee dos volcanes en actividad y uno inactivo, pero a todos los deshollina una vez por semana. En este sentido, el Principito es precavido y disciplinado para evitar que tengan erupciones, incluyendo al inactivo porque «nunca se sabe». También tiene a la flor, su amada rosa. A ella la riega todos los días, y la protege del viento y los animales. Además de esto, también les presta especial atención a los baobabs.

Los baobabs del Principito

En el asteroide del Principito crecen hierbas buenas y hierbas malas. Él está muy atento a estas últimas, y las arranca a diario para evitar que se vuelvan un problema mayor. Al principio pueden parecer inofensivas, pero si llegasen a crecer lo suficiente, las raíces romperían el suelo poco a poco, destruyendo su pequeño planeta y abarcándolo por completo.

Los baobabs del principito

Los baobabs representan los malos hábitos, los vicios y los problemas. En un principio pueden parecer pequeñeces, pero siempre debemos estar atentos para identificarlos y erradicarlos lo antes posible, antes de que nos hagan daño.

Acerca del Autor

La historia detrás de la publicación del libro es una curiosidad en sí misma. Las vivencias del autor y del protagonista están profundamente entrelazadas.

Antoine de Saint-Exupéry tuvo una vida poética y dolorosa, llena de amor, aventura, arte, y violencia. Durante sus años como un habilidoso piloto de las Fuerzas Aéreas francesas, les mostraba sus escrituras e ilustraciones a sus colegas en medio de la Segunda Guerra Mundial, en la cual fue declarado desaparecido en acción justo tres semanas antes de la liberación de París.

La historia de la rosa

Es bien conocido que la rosa, uno de los personajes principales de la novela, es una representación directa de Consuelo de Saint-Exupéry (de soltera Consuelo Suncín-Sandoval Zeceña), la querida esposa del autor. Nació en El Salvador dentro del seno de una familia adinerada, poseedora de extensas tierras. Coincidentemente, El Salvador es hogar de 170 volcanes, y la rosa del principito habita en un planeta volcánico.

Multilingüe y de origen pudiente, vivió y estudió en Norteamérica, Latinoamérica, y Europa. Se casó en Estados Unidos con su primer esposo, quien trabajaba en un almacén de pinturas y de quien se divorció prontamente, aunque poco después este falleció en un accidente de ferrocarril. Para no ser estigmatizada como una mujer divorciada, Consuelo les dijo a todos que la verdadera razón de su separación fue la muerte.

Tiempo después, Consuelo vivió en Francia con su segundo esposo; un diplomático, periodista y escritor. Lamentablemente, este murió de un accidente cerebral once meses después de la boda. Nuevamente viuda y dueña de una gran fortuna, se mudó a Buenos Aires donde conoció a Antoine de Saint-Exupéry, con quien tuvo un romance a primera vista. Su matrimonio se celebró en Francia, país donde ambos se domiciliaron.

Entre la realidad y la ficción

Plagada de problemas, esta unión rebosó a Consuelo de alegrías y tormentos. La profesión de su marido era sumamente peligrosa, y lo mantenía viajando por el mundo y frecuentando a numerosas amantes. La distancia física y emocional era abrasadora a momentos, pero en sus encuentros cada cierto tiempo sentían gran amor y felicidad finita. Durante el pasar de los años y con los largos viajes del autor, Consuelo expresó su lealtad y anhelo sentándose cada domingo a escribirle una carta que nunca enviaba, a pesar de que ella también le era infiel a su esposo.

Antoine y Consuelo

Antoine describe en su relación con la rosa una gran incomprensión mutua. Narra la personalidad de su amada como altiva, melodramática y caprichosa, lo cual puede relacionarse con la lujosa y privilegiada vida de Consuelo junto a sus dotes artísticas, su mente culta, y su gran belleza. La rosa hablaba continuamente de su valía, lo cual podría hacer referencia a intentos de Consuelo por hacer que su marido la valore y considere, pasando más tiempo en casa y dejando a sus amantes.

Por su parte, el protagonista se muestra confundido y hastiado. Siente que cuida y protege vehementemente a su rosa, pero esta no lo valora lo suficiente, y se queja. Esto termina hartando al principito y, al igual que el autor en la vida real, emprende un viaje para huir de su amada. Esto lo hace darse cuenta de que la extraña grandemente, y que ninguna otra rosa se compara con su verdadero amor. Esta unión dura 15 años y culmina de forma trágica. Luego de tan solo un año de haber publicado El Principito, Antoine de Saint-Exupéry parte a la que sería su última misión a pesar de los ruegos de su esposa para que se quedara, coincidente y lamentablemente poco antes de que terminara la guerra. Antoine es declarado desaparecido en acción.

Después de su muerte

Dos años después del fallecimiento de su marido, Consuelo escribió un libro titulado Memorias de la rosa, el cual guardó para sí misma hasta el día de su muerte. Ella le heredó todos sus bienes a su mayordomo, quien hizo posible la publicación del libro y de las cartas que se enviaba la pareja. Fue así como las memorias de Consuelo han sido de las más famosas de Francia. Pese a esto, ella fue muy estigmatizada como escritora por ser percibida como tres veces viuda, además de por supuesto estar siempre bajo la sombra de la exitosa carrera editorial de su marido.

Además de las millones de copias vendidas, a través de las décadas se han hecho varias películas y series sobre el libro, así como tiendas temáticas, un parque temático y un sinfín de merchandising; lo que ha hecho que la novela se posicione como una franquicia en sí misma.

Curiosidades de la publicación

Es bien conocido que Antoine de Saint-Exupéry era de nacionalidad francesa, por lo que muchas veces se asume erróneamente que la primera edición fue publicada en francés. Lo cierto es que, aunque el francés es su idioma original, la primera vez el libro fue publicado en el idioma inglés.

Se suponía que saldría a la luz simultáneamente en ambos idiomas. Sin embargo, los conflictos en Francia ocasionados por la Segunda Guerra Mundial retrasaron el primer lote hasta tres años después. De esta manera, fue publicada primero la traducción antes que la obra original, la cual salió a la venta un par de años luego de la muerte del autor.

Redactora de culturary Daniela Márquez

Autora: Daniela Márquez

Licenciada en Letras y en Educación mención Idiomas Modernos, con años de experiencia en la industria del entretenimiento como Traductora Literaria y Escritora de Sinopsis. Más sobre Daniela.

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